En algún momento en la historia de la vida,
alguien inventó el «punto y final».
Lo cojonudo es que nadie lo entiende.

-Gracias por abrir la puerta del Universo-
Mi más sincera felicitación profesor Hawking. Siga Usted sonriendo en el infinito.
Curiosidades a tener en cuenta:
Centrándonos en la denominación y dejando de lado el componente filosófico. Si se escribe al final de un escrito o de una división importante del texto, se denomina punto final. No es correcta la denominación punto y final. Ahí está el doble juego del mensaje.
Según la R.A.E. definición de «punto»
Etimología del «punto»
Proviene del latín punctum ‘un punto en el tiempo o en el espacio’, neutro de punctus, participio pasivo de pungere ‘pinchar’, ‘picar’, ‘aguijonear’. De pungere se derivaron en la lengua culta punción, con el sentido de ‘introducir una aguja en un órgano’, y puntada ‘dolor agudo’. El mismo verbo más el prefijo con- dio lugar a compungere ‘atravesar de lado a lado’, que llegó al español como compungir, palabra usada para referirse al dolor de la culpa o a la compasión por el dolor ajeno. Las derivaciones de punctum son casi inagotables: puntería, puntilloso, contrapunto, pespunte, punzón, puntual, etcétera.
Estos textos ha sido extraídos de los libros de Ricardo Soca La fascinante historia de las palabras y Nuevas fascinantes historias de las palabras.
Fuente: elcastellano.org