Que en Bilbao se come de maravilla no es ningún secreto, así que, si quieres explorar la gastronomía local puedes empezar por degustar uno de los platos estrellas de la ciudad: el bacalao al pil pil. Y acabar con una Carolina (tartoleta de hojaldre recubierta de merengue con láminas de yema de huevo y de chocolate). ¡Una delicia!
Si prefieres ir a tu aire y lo tuyo son los pintxos, no puedes olvidarte del casco histórico de Bilbao. Lo mejor es que te pierdas por él, aunque procurando pasar por sus 7 calles (Somera, Artecalle, Tendería, Belosticalle, Carnicería, Barrencalle y Barrencalle Barrena).
Hazlo a tu aire, no tengas prisas y sobre todo diviértete.

No muy lejos del casco histórico junto a la Ría de Bilbao, hay un mercado que tienes que visitar, sin discusión es el Mercado de La Ribera. Su edificio es impresionante, más aún por dentro, y está lleno de puestos donde picar algún que otro pintxo, acompañado de un txacolí, claro.

Recuerda que siempre puedes desconectar, después de una mañana ajetreada paseando por la Ría de Bilbao o visitar la Catedral de Santiago, La Basílica de Nuestra Señora de Begoña, el Teatro Arriaga o el Museo Guggenheim.
Y recuerda, Bilbao es una ciudad para disfrutar y no parar. ¡Aupa Bilbao!