El Valle de Boí es un municipio formado por ocho pequeños núcleos de población de entre 9 y 200 habitantes. Sus paisajes de alta montaña y el clima extremo contribuyeron al aislamiento del Valle durante muchos siglos. Este hecho, junto con el carácter de sus gentes, las costumbres y tradiciones, y su actividad económica, basada durante siglos en una ganadería de subsistencia, han logrado preservar casi intacto el territorio y sus riquezas naturales y culturales.
Los principales atractivos del Valle son El Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici, el balneario de Caldes de Boí, las pistas de esquí de Boí Taüll Resort, y el conjunto de iglesias románicas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
El Románico del Valle de Boí es excepcional por la concentración en un espacio reducido de un número tan elevado de iglesias de un mismo estilo arquitectónico. Estas iglesias se han conservado a lo largo del tiempo con pocas modificaciones gracias al aislamiento del Valle hasta bien entrado el siglo pasado.
Sant Climent de Taüll es sin duda la iglesia más emblemática de la Vall de Boí. Consagrada el 10 de diciembre de 1123 por Ramon Guillem, obispo de Roda-Barbastro, la iglesia de Sant Climent de Taüll se levanta sobre un templo del siglo XI.

Es el prototipo de iglesia románica de planta basilical, con las tres naves separadas por columnas y cubierta de madera a dos aguas,cabecera con tres ábsides y campanario de torre.

El Pantocrátor de Sant Climent de Taüll ha sido la imagen emblemática más utilizada para representar el románico catalán.
