El Bar de Jo es un oasis de libertad y rock, todo un templo del ocio almeriense en Cabo de Gata y, además, uno de los diez mejores bares de toda España según el británico ‘The Guardian’. Un local con personalidad propia que lleva décadas funcionando a base de licores, conciertos, motos, una ubicación exclusiva y una clientela de lo más variopinta.







Después de más 25 años de cachondeo y con una legión de fieles y entregados seguidores detrás, el Bar de Jo tiene muchas señas de identidad. Pero, sin duda, la más importante, el símbolo que representa al Bar es esa calavera blanca con pañuelo anudado sobre dos tibias cruzadas. La bandera pirata que Hollywood instaló en el imaginario colectivo hace ahora cien años, pero adaptada con gusto y tino por un efímero miembro de la Tripulación de bar. Ese símbolo, sobre las letras J y R, que aluden a Jolie Rouge (Rojo Precioso en francés) el temible lema de un corsario francés, posteriormente corrompido por la piratería inglesa como “Jolly Roger”.


Los piratas del Bar de Jo son, generalmente, mucho más amables, simpáticos y con muy buen rollo, pero todos lucen con orgullo esa calavera, inmortalizada en banderas, chaquetas, camisetas, parches, pegatinas, etc… de los iniciados en el culto del Bar de Jo.


Como no puede existir un pirata sin su botella de ron, el otro símbolo del Bar de Jo es el Tóxico, incierto brebaje que se consumía masivamente, con alegría y alboroto, en forma de chupitos, llamados, lógicamente, chupitos tóxicos. El nombre, toxicouu, se lo puso Joe Strummer, vocalista del archiconocido grupo de punk-rock The Clash.
La leyenda cuenta que la receta de los chupitos tóxicos se inspira en el “Rhum Arrangé” elaborado en la isla de Reunión, enclave francés del archipiélago de las Mascareñas, en el sudoeste del océano Índico, presuntamente aderezado por finas y acogolladas hierbas. Sin embargo, nadie salvo el propio Jo, conoce la receta original.

El Bar de Jo es el bar que tenemos en nuestra fantasía mucha gente, un Bar donde se respira libertad, música, diversión, buena onda, crapulismo. En fin, es como el Bar soñado y fantaseado por mucha gente, por músicos, por artistas, etc.. , y es un Bar único a mi manera de entender la vida. Al final, el Bar de Jo es cultura”. Cultura de la buena.