Séneca fue uno de los grandes pensadores, intelectual y político romano. Fue también, uno de los máximos representantes del Estoicismo que nos ilustró con grandes obras y escritos filosóficos de una gran sabiduría, que aún hoy perduran en la actualidad.
En su ideario nunca buscó la aprobación ajena y sí en cambio, la suya propia. A la hora de alcanzar nuestras metas y objetivos hay que ser conscientes del esfuerzo y recompensa de nuestros propios logros. Es necesario fortalecer nuestro camino de crecimiento y superación sin necesidad de prueba o aceptación externa.
Vivir el proceso o vivir tu propio camino de aceptación, te llevará al lugar que hayas elegido y al valor de lo que quieras ser.
Centrándonos en la denominación y dejando de lado el componente filosófico. Si se escribe al final de un escrito o de una división importante del texto, se denomina punto final. No es correcta la denominación punto y final. Ahí está el doble juego del mensaje.
Proviene del latín punctum ‘un punto en el tiempo o en el espacio’, neutro de punctus, participio pasivo de pungere ‘pinchar’, ‘picar’, ‘aguijonear’. De pungere se derivaron en la lengua culta punción, con el sentido de ‘introducir una aguja en un órgano’, y puntada ‘dolor agudo’. El mismo verbo más el prefijo con- dio lugar a compungere ‘atravesar de lado a lado’, que llegó al español como compungir, palabra usada para referirse al dolor de la culpa o a la compasión por el dolor ajeno. Las derivaciones de punctum son casi inagotables: puntería, puntilloso, contrapunto, pespunte, punzón, puntual, etcétera.
Estos textos ha sido extraídos de los libros de Ricardo Soca La fascinante historia de las palabras y Nuevas fascinantes historias de las palabras.