Don Quijote de la Mancha. Miguel de Cervantes Saavedra.
-Capítulo LVIII-
La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.
(extracto del libro Don Quijote de La Mancha)
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-Creación inspirada en la majestuosa obra de Don Quijote de la Mancha, la libertad y la aventura de la vida humana-
Qué bonito es un mundo lleno de igualdad y humanidad.
Es cómo el aroma de una mujer,el canto de la primavera, el despertar de las mariposas, el abrazo del Sol, la magia de la Luna, el aleteo de las aves, la lluvia sobre la piel, el cabello al viento, la sonrisa de un árbol, el tacto de una caricia, la felicidad de l@s niñ@s, el rocío de la mañana, el morar de la sexualidad, el alboroto de la amistad, el hechizo de la bondad, la semilla del alimento, el proteger la longevidad, el ahormar de la igualdad, el nutrir de la razón, el desasnar de las murallas, la evaporación de la batalla o el nacimiento del amor.
Microcuento inspirado en el Naufragio del Galeón Santa Isabel. A todas las mujeres aventureras, navegantes y reinas de los mares.
***
¡Mujeres, niñas y niños! ¡Rápido! Grita un marinero en mitad de la tormenta
Los rayos han dañado la quilla, los mástiles y han ocasionado un agujero en uno de los botes de abordo. ¡Almirante, nos precipitamos a las rocas!
¡Marinero! ¡Seguid completando el bote hasta que no queden pasajeros!
¡Almirante! ¡El Santa Isabel se está hundiendo! Los pasajeros están a salvo. La tormenta y los rayos no dejaban de azotar el mar. El oleaje estaba hundiendo el galeón Santa Isabel y amenazaba al segundo galeón, el San Jerónimo. Los pasajeros se apretujaban con dificultades en los botes salvavidas.
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¡Almirante! ¡No hay más espacio en el bote! ¡ZAAAP, BOOM! Un rayo se precipitó sobre la proa, obligando a un anciano a arrojarse sobre las personas que aguardaban en el bote. Nuevamente, el oleaje y el viento zarandeo violentamente la embarcación alejándole del Santa Isabel. La lluvia no dejaba de arrojar agua sobre sus cabezas.
¡Anciaaano! Usted que conoce las letras, recuerde este momento y escriba una bonita historia. No deje nada al viento. Exclamó la Almirante, mientras el marinero esbozaba una picara sonrisa.
¡Almirante! No es necesario que le diga que estoy a sus órdenes. Haré todo lo que esté en mis manos para sacarnos de aquí. Solo le pido una cosa… Clavando la mirada en los ojos de su oficial y entre los rugidos del mar.
¡Sea breve marinero! El mar no entiende de canciones en este momento.
¡Almirante! Cuándo consigamos llegar a tierra y estar a salvo, permítame invitarla a bailar un rock.
¡Compórtese marinero! Aún no hemos llegado a tierra y no sabemos si tendremos que nadar. Respondió al marinero mientras le guiñaba el ojo.
***
Moraleja: Sólo las mujeres y hombres auténticos harán posible la aventura.
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Microcuento creado porelamordejulius.com para la memoria y enaltecimiento de Isabel Barreto (1.567). Primera mujer Almirante de la Armada Española: Navegante y aventurera.
La escritora francesa Alexandra Lapierre recupera su historia en la novela Serás reina del mundo (Planeta), en la que relata la pericia de esta navegante descrita por la autora como “llena de libertad, coraje y curiosidad por el mundo”.