Miles de estudios e investigaciones avalan que la salud y calidad de vida mejora dependiendo de la manera en la que respiramos. Existen prácticas y enseñanzas milenarias que potencian la energía vital a través de la respiración. Respirar mejor es clave en un mundo globalizado, en el que no hay tiempo para vivir más lentamente y consciente de tu desarrollo, de tu día a día.
Por ello, es fundamental “parar y respirar”. Y mejor aún si lo haces rodeadx de naturaleza. Los beneficios son enormes.
Párate y Respira – porelamordejulius.com
👉 Algunos consejos e ideas prácticas extraídas del libro “Respira” de James Nestor:
Cerrad la boca.
Respirad por la nariz.
Exhalad.
Masticad.
Respirar más, de vez en cuando.
Aguantad la respiración.
Practicad la respiración perfecta: Inhalar y exhalar en intervalos de 5,5 segundos, respectivamente.
🌀 No importa lo que comas ni cuánto te ejercites; da igual que seas joven, fuerte e inteligente. Tu salud depende esencialmente de la manera en que respiras.
‘Slow life’: Cuando vivir más lento es vivir mejor
No es una moda ni una tendencia al alza: parar, tomarse un tiempo, respirar y padalear el día a día tiene grandes beneficios para nuestra salud.
Cuando la calidad es más importante que la cantidad, conseguiremos sumergirnos en un mundo de sensaciones y emociones que llenarán todos los rincones de nuestra vida.
No hay nada mejor como parar el reloj, disminuir la velocidad, mirar alrededor sin perder nuestros objetivos y alimentarse de estímulos que llenen nuestro corazón y nuestra alma satisfactoriamente mejorando nuestra calidad de vida.
Diez claves para una nueva vida ‘slow’
No necesitas grandes cambios para adoptar un nuevo ritmo de vida. Simplemente proponte ‘levantar el pie del acelerador’ y disfrutar del aquí y ahora.
Incorpora rutinas diarias que te permitan ralentizar tu día a día: desayunar sin prisa, ducharnos agradeciendo las sensaciones de las que medio mundo no disfruta…
Saborear los alimentos como si fuese la primera vez que los comemos. Si la mente se escapa y no logramos lo que los expertos llaman atención plena, sed indulgentes. Estamos aprendiendo y solo tenemos que reconducir, con amabilidad, nuestros pensamientos.
Caminar por un parque, un bosque o en contacto con la naturaleza, sintiendo sus sonidos, olores y sensaciones.
Escuchar música que nos haga felices.
Utilizar el teléfono móvil solo cuando realmente lo necesitamos: no hacer llamadas ‘basura’ para rellenar huecos en la agenda ni revisar continuamente nuestras redes sociales o el correo.
Programar o agendar desconexiones de 15 a 30 minutos al día para relajarnos y dejar que la mente divague.
Reconectar con nuestra vida social, con nuestros amigos y familiares, con las personas que nos quieren y a las que dedicamos poco tiempo. Ellos también merecen un hueco -y bien grande- en nuestras agendas.
Proponernos conocer un lugar nuevo cada x tiempo y disfrutar de la comida de ese lugar, hablar con desconocidos, perdernos por lugares únicos que jamás habíamos visitado.
Y por último y más importante, olvidarnos de hacer dos o más cosas al mismo tiempo. El concepto ‘multitask’ es el mayor enemigo de esta nueva y maravillosa vida.