¡Qué viaje tan absolutamente fascinante es estar vivos cuando te atreves a fluir con el universo y enfocas tu esfuerzo para alcanzar nuevas metas! Este último mes ha sido vibrante, un torbellino de emociones, aprendizajes, relaciones y objetivos conseguidos. Al enfocar la dirección llega la expansión. Un recorrido lleno de grandes vivencias rodeado de naturaleza y animales; y es que “todo es una experiencia y nos enriquece por igual».
Dirección y propósito – porelamordejulius.com
Un mes increíble, con sus risas, ideas compartidas y nuevos retos después de un tiempo construyendo con calma y sin prisas una misión. Lo vivido queda en el alma como evolución y aprendizaje demostrando que cuando sueltas las amarras del control y te entregas con entusiasmo a tu propósito, el camino se vuelve una aventura perfecta.
‘Slow life’: Cuando vivir más lento es vivir mejor
No es una moda ni una tendencia al alza: parar, tomarse un tiempo, respirar y padalear el día a día tiene grandes beneficios para nuestra salud.
Cuando la calidad es más importante que la cantidad, conseguiremos sumergirnos en un mundo de sensaciones y emociones que llenarán todos los rincones de nuestra vida.
No hay nada mejor como parar el reloj, disminuir la velocidad, mirar alrededor sin perder nuestros objetivos y alimentarse de estímulos que llenen nuestro corazón y nuestra alma satisfactoriamente mejorando nuestra calidad de vida.
Diez claves para una nueva vida ‘slow’
No necesitas grandes cambios para adoptar un nuevo ritmo de vida. Simplemente proponte ‘levantar el pie del acelerador’ y disfrutar del aquí y ahora.
Incorpora rutinas diarias que te permitan ralentizar tu día a día: desayunar sin prisa, ducharnos agradeciendo las sensaciones de las que medio mundo no disfruta…
Saborear los alimentos como si fuese la primera vez que los comemos. Si la mente se escapa y no logramos lo que los expertos llaman atención plena, sed indulgentes. Estamos aprendiendo y solo tenemos que reconducir, con amabilidad, nuestros pensamientos.
Caminar por un parque, un bosque o en contacto con la naturaleza, sintiendo sus sonidos, olores y sensaciones.
Escuchar música que nos haga felices.
Utilizar el teléfono móvil solo cuando realmente lo necesitamos: no hacer llamadas ‘basura’ para rellenar huecos en la agenda ni revisar continuamente nuestras redes sociales o el correo.
Programar o agendar desconexiones de 15 a 30 minutos al día para relajarnos y dejar que la mente divague.
Reconectar con nuestra vida social, con nuestros amigos y familiares, con las personas que nos quieren y a las que dedicamos poco tiempo. Ellos también merecen un hueco -y bien grande- en nuestras agendas.
Proponernos conocer un lugar nuevo cada x tiempo y disfrutar de la comida de ese lugar, hablar con desconocidos, perdernos por lugares únicos que jamás habíamos visitado.
Y por último y más importante, olvidarnos de hacer dos o más cosas al mismo tiempo. El concepto ‘multitask’ es el mayor enemigo de esta nueva y maravillosa vida.