
‘Slow life’: Cuando vivir más lento es vivir mejor
No es una moda ni una tendencia al alza: parar, tomarse un tiempo, respirar y padalear el día a día tiene grandes beneficios para nuestra salud.
Cuando la calidad es más importante que la cantidad, conseguiremos sumergirnos en un mundo de sensaciones y emociones que llenarán todos los rincones de nuestra vida.
No hay nada mejor como parar el reloj, disminuir la velocidad, mirar alrededor sin perder nuestros objetivos y alimentarse de estímulos que llenen nuestro corazón y nuestra alma satisfactoriamente mejorando nuestra calidad de vida.
Diez claves para una nueva vida ‘slow’
- No necesitas grandes cambios para adoptar un nuevo ritmo de vida. Simplemente proponte ‘levantar el pie del acelerador’ y disfrutar del aquí y ahora.
- Incorpora rutinas diarias que te permitan ralentizar tu día a día: desayunar sin prisa, ducharnos agradeciendo las sensaciones de las que medio mundo no disfruta…
- Saborear los alimentos como si fuese la primera vez que los comemos. Si la mente se escapa y no logramos lo que los expertos llaman atención plena, sed indulgentes. Estamos aprendiendo y solo tenemos que reconducir, con amabilidad, nuestros pensamientos.
- Caminar por un parque, un bosque o en contacto con la naturaleza, sintiendo sus sonidos, olores y sensaciones.
- Escuchar música que nos haga felices.
- Utilizar el teléfono móvil solo cuando realmente lo necesitamos: no hacer llamadas ‘basura’ para rellenar huecos en la agenda ni revisar continuamente nuestras redes sociales o el correo.
- Programar o agendar desconexiones de 15 a 30 minutos al día para relajarnos y dejar que la mente divague.
- Reconectar con nuestra vida social, con nuestros amigos y familiares, con las personas que nos quieren y a las que dedicamos poco tiempo. Ellos también merecen un hueco -y bien grande- en nuestras agendas.
- Proponernos conocer un lugar nuevo cada x tiempo y disfrutar de la comida de ese lugar, hablar con desconocidos, perdernos por lugares únicos que jamás habíamos visitado.
- Y por último y más importante, olvidarnos de hacer dos o más cosas al mismo tiempo. El concepto ‘multitask’ es el mayor enemigo de esta nueva y maravillosa vida.


